martes, 27 de septiembre de 2011

METAFÍSICA DEL ATARDECER




1

Sube la encarnación de Venus por la ribera
de un río opaco, reflejos suaves
como la cara del Niño que sonríe en la Luna.
Boca del oro rojizo, sorgo
tan maduro de ilusión, tan pronto a abandonar
la querencia. Brota el agua en el agua
y la ternura del pichón de lechuza
fortalece mi alegría arco iris.

2

Mate dulce, yerba lavada, abrigo metálico,
pan casero sin chicharrón, ¡cambia la vida!

3

Habrá siesta lejana y miraré otro cielo
en este mismo cielo atravesado
por bandadas de monteras, detrás
de la parva con retazos del último sol tropero,
arreador de aves, hacienda mansa, viejo mensual.

4

Vi la rosa abierta y una abeja posada, activa,
cerca el panal rumoreaba los sabores de miel
y un espejo de cardos amontonaba espinas.

Vi la nube multicolor devenida relámpago
y en el nacimiento del potrillo tobiano festejaron
milongas corraleras el regreso del angelito mentiroso.

Vi las manos del alambrador, partidas y tajeadas,
mapa dolor, sierra liviana en la Cruz del talar.

5

El estilo pampeano se adormece en la guitarra
del puestero cansado, boina destemplada.
Anochece en los pagos de Areco y en todo el Sur.
Llueve suave la risa sobre el fogón y moja
el humo también suave. Se hace negro el celeste.

La Belleza está dentro de la sombra.


Horacio Enrique POGGI

No hay comentarios:

Publicar un comentario