sábado, 31 de diciembre de 2011

POEMA DEL PERRO



De noche me recuesto sobre el humo de un cigarro y acaricio la sombra de tu alma en pena.  Decime si guardaste la última palabra. Si el gallo arrepentido dejó de condenar a Pedro. La noche se desvive por conquistar estrellas y un paisano se carga un porrón de ginebra. ¿Olvidaste acaso la carta del helecho? La rosa amarilla espera la alborada. Y vos, decime vos, dónde quedó escondido el corazón cereza. Juraste que guardabas el peor de los secretos y una tarde muy loca le clavaste la taba al mismo Dios, en el pecho. 

También un perro flaco respira el universo.

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