jueves, 13 de diciembre de 2012

La Biblioteca Nacional reedita la obra de Rozitchner





El acto de presentación se realizó el martes 11 en el tercer piso de la Biblioteca Nacional, en la sala Juan L. Ortiz, y fue presidido por el director, Horacio González, acompañado por la directora del museo del Libro y de la Lengua, María Pía López, y por amigos y deudos del pensador fallecido en septiembre del año pasado.

Rozitchner, natural de Chivilcoy, nació en 1924; se graduó en La Sorbona, Francia, donde tuvo, entre otros profesores a Maurice Merleau Ponty y a Claude Lévi-Strauss; parte del grupo más radical de la revista Contorno, su formación de marxista heterodoxo lo obligó a exiliarse en 1976.

Entre los presentes se encontraban Alejandro Horowicz, quien se reconoció su discípulo; la dedicatoria de su tesis de grado, Las dictaduras argentinas, es para Rozitchner.

Ricardo Piglia también rescató el espíritu intransigente del homenajeado, y además de recordar su oposición al aventurerismo castrense, insistió que no eran menores sus discusiones con los psicoanalistas argentinos, en su opinión, demasiado versados en Jacques Lacan y poco en Sigmund Freud.

Permaneció en silencio Jorge Lafforgue, historiador de la intelectualidad argentina, acaso recordando que dos de sus mejores amigos, David Viñas y Rozitchner fallecieron el mismo año.
Freud y los límites del individualismo burgués y Freud y el problema del poder, son dos de los libros del ensayista, además de artículos donde reivindica la tradición judía del psicoanálisis contra la versión "cristiana" del lacanismo.

El sociólogo Eduardo Gruner, también en la sala, contó que las discusiones entre Rozitchner, que había leído, por la vía de Jean-Baptiste Pontalis, algunas cosas de Lacan en Francia, discutía sin descanso con Oscar Masotta, el gran difusor de ese autor en la Argentina y en España.

Los tomos que la BN ha puesto en la calle incluyen Filosofía y emancipación. Simón Rodríguez: el triunfo de un fracaso ejemplarMoral burguesa y revolución y Perón: entre la sangre y el tiempo. Lo inconsciente y la política.

Fue María Pía López la que dijo que el pensamiento del filósofo "la interpelaba, la molestaba", que "le costaba pensarlo" quizá por su tendencia al juicio terminante y a cierta obstinación que le reconocía pero que no era su estilo. "Y más cuando hablaba de Perón".

En efecto, Horowicz no descuidó la oportunidad para decir que "pensar al peronismo desde la psicología de las masas freudiana, era un acto de gran valentía intelectual", al punto que "todavía estamos en deuda con la herencia que nos dejó ese libro".

Por último, Horacio González invitó a la actriz Cristina Banegas a leer un fragmento del Simón Rodríguez... (Fuente: Télam).

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