domingo, 8 de septiembre de 2013

EL MANUSCRITO DE BORGES



Encontrado en los depósitos de la hemeroteca de la Biblioteca, a raíz de una búsqueda casi detectivesca a cargo de los investigadores Laura Rosato y Germán Álvarez sobre los pasos de Borges en los libros de la institución, el manuscrito estaba en el interior del folio 112 de una revista Sur de febrero de 1944, donde el escritor agregó en una hoja aparte un párrafo con otro final al texto de Ficciones.

 Anotaciones, palabras tachadas, marcas y borrones de Borges en la Biblioteca hay muchas -ya dieron cuenta de ello Laura Rosato y German Álvarez en la publicación "Borges, libros y lecturas"- pero éste tiene una particularidad notable porque es "el primer manuscrito que está en Argentina y a disposición del público. Siempre están en manos privadas o instituciones extranjeras", lamentó Grimson.

"Teníamos la fantasía de encontrar un manuscrito: índices, poemas inéditos, pero siempre en libros como anotaciones. Hace mucho tiempo lo estábamos buscando, cada vez que encontrábamos libros con notas de él la expectativa era hallar algo más", dijeron a Télam Laura Roseto y German Álvarez, responsables del hallazgo.

Como sucede en la trama de Tema del traidor y del héroe, donde el personaje de Ryan, investigador de la historia de Fergus Kilpatrick, descubre que el propio héroe había sido el traidor y el traidor, el héroe, y eso lo hace comprender las frases que decía tanto uno como el otro, tomadas como citas textuales de la obra de Shakespeare, Borges hizo lo mismo aquí.

"El escritor termina agregando una historia más adentro de la historia, que es la que estamos viviendo nosotros", explicó Grimson. Y Álvarez y Rosato completaron: "Da la visión del abismo, de mamushkas, de la cosa dentro de la cosa. Borges siempre quería experimentar con eso, el narrador que se involucra en la historia que está contando, la historia sin fin".
 
El cuento, publicado en su libro Ficciones (1944), tuvo un ensayo previo ese mismo año en un ejemplar de Sur con un final alternativo y que Borges modificó dejando como testimonio este manuscrito hallado en la Biblioteca, lo que confirma la hipótesis que los investigadores venían postulando, la de la corrección de su propia obra.
 
"Desde hace ocho años veníamos trabajando la hipótesis de corrección, como una variante, porque ya no son sus lecturas sino Borges leyéndose a sí mismo y corrigiéndose, y Sur como una especie de trabajo/ensayo que después se va a publicar en libro", consideraron Rosato y Álvarez.
Fuente: Télam

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