domingo, 10 de noviembre de 2013

LA PESADILLA DE RAÚL SCALABRINI ORTIZ


(La Nación, 10-11-2013)


En un islote del Delta, una señora espera ansiosa en el muelle de madera la llegada de la lancha almacén. Necesita cocinar, bañarse, calefaccionar la casa y se le terminó la garrafa. La señora tiene la plata en la mano. Si no paga en efectivo, no se la bajan. Ahí llegó la lancha:

-¿Cuánto le debo por la garrafa, señor lanchero?

-40 millones de dólares.

Ésta es la historia de Doña Argentina. Parada en rigor no en el Tigre, sino en el puerto de Bahía Blanca o Escobar, durante 2013 deberá meter ochenta y tres veces la mano dentro del bolsillo de su delantal de cocina para entregarles los dólares contantes y sonantes a los barcos metaneros. Como el contenido de la "garrafa" es gas natural licuado, comprimido 600 veces para que ocupe menos espacio en la lancha almacén, cuando llega a lo de Doña Argentina hay que descomprimirlo con un "adaptador" que hubo que comprar en la ferretería.

-¿Cuánto me sale el "adaptador", señor ferretero?

Para vos, que no me podés regatear porque perdiste el autoabastecimiento, cada barco regasificador te lo voy a dejar en 70.000 dólares por día de amarre.

-¿Y le puedo pagar en pesos?

El ferretero hace silencio. Para no ofender. Entonces Doña Argentina da media vuelta y entra corriendo a la casa a ver quién le da los verdes. Enloquecida, revolverá todos los cajones: el de las cerealeras, el de las empresas que exportan, el de los bancos, el del turismo. Se escuchan gritos, corridas, amenazas. Sobre cómo se resolverá esa escena de búsqueda histérica de billetes para pagarle al señor que espera en el muelle se trata este país los próximos años.