sábado, 14 de diciembre de 2013

VOLVIÓ WOLFE


El estadounidense Tom Wolfe, padre del Nuevo Periodismo, que se forjó a la sombra de Capote, regresa a las bateas ya octogenario, con la ficción "Bloody Miami", crónica novelada de una ciudad abrasada por sus magnates, mafiosos, marginales, políticos y artistas que da cuenta de la poderosa penetración latina en ese punto del globo.

Publicado por Anagrama, "Back to blood" según el título original, conforma una extensa panorámica de Miami, cerca de 700 páginas en las que Wolfe hace lo que mejor sabe, diseccionar una sociedad con pluma periodística y gusto por la desmesura.

La operación realizada hace 25 años con los brokers de Nueva York en "La hoguera de las vanidades" se repite en "Bloody Miami": cientos de entrevistas -desde el alcalde al jefe de Policía, pasando por periodistas, antropólogos y artistas hasta médiums- para dar forma a una ficción que surge del realismo.

En este caso, una ciudad donde los que ostentan el poder son políticos cubanos, policías negros, mafiosos rusos o marginales haitianos y donde no hay nada más raro que un `wasp` -blanco anglosajón protestante- como el que abre la historia.

“Miami es la única ciudad de América y quizá del mundo donde una población llegada de otro país, con otra cultura y con otra lengua, se adueñó del territorio en sólo una generación, demostrándolo en las urnas y el ejercicio del poder”,  asegura el escritor.

Ese ‘wasp’ es Ed Toping, un editor snob -probablemente su alter ego- que acaba de arribar desde Chicago para reconvertir al Miami Herald en un periódico exclusivamente digital y lanzar el Nuevo Herald para las masas latinas; y ése escenario será el centro de la diáspora de personajes con que el escritor retrata este soleado sur de marcados contrastes.

Wolfe recorrió islas, mares y distritos miamenses: visitó Litlle Haití de la mano de un neurocirujano; montó un yate ultraliviano preparado para competir en las regatas de Biscayne famosas por sus orgías; o monitoreó la costa en una lancha rápida de la Patrulla Marina “destapando un Miami invisible de otro modo”, explica en el libro.

Con precisión periodística Wolfe retoma sus obsesiones y arma un mapa de la ciudad según etnias y clases -la Pequeña Habana puede ser la `Hialeah` de inmigrantes que vuelcan un odio atávico contra el hermano que arresta a uno de los suyos-; vuelve sobre miserias y vanidades en una residencia para adultos activos; o sobre los charlatanes del arte con Miami Art Basel de fondo.

Este dandi sureño de excéntrica elegancia -nació en Richmond, Virginia, en 1931 y basta verlo en sus blancos trajes de lino en verano o tweed en invierno, coronado con diáfanos sombreros de cowboy- atrapa al lector, además, desde la frescura y credibilidad con que construye la psicología de sus personajes.

Ahí están Néstor Camacho, el policía veinteañero segunda generación cubanoamericana que habla mejor inglés que castellano; y John Smith, el joven periodista que busca la exclusiva que lo catapulte a la fama, quienes  le ayudan a tejer el fresco de situaciones explosivas que conforman "Bloody Miami".

El abanico se completa con un advenedizo psicólogo que usa a un paciente/cliente multimillonario -adicto a la masturbación- para escalar socialmente, haciendo que lo lleve a sus exclusivas fiestas; o la joven y bella Magdalena que recela de su cubana madre, “santera” e “ignorante”.

Familia, pareja, etnias, corrupción… Wolfe una vez más desmenuza pretensiones de estatus social, provoca a todos y reescribe la historia estadounidense al son de la novela social de su admirado Balzac; con una acertada traducción de Benito Gómez para los hispanohablantes.

Entre sus obras de no ficción cuentan "El coqueto aerodinámico rocanrol color caramelo de ron" que editó Tusquets y "Hooking Up", de Ediciones B; "Ponche de ácido lisérgico", "La Banda de la Casa de la Bomba y otras crónicas de la Era Pop",  "La izquierda exquisita & Mau-Mauando al parachoques", de Anagrama.

"El nuevo periodismo", "La palabra pintada, ¿Quién teme al Bauhaus feroz? ", "Lo que hay que tener (Elegidos para la gloria)", "En nuestro tiempo" y "Las décadas púrpura", también de Anagrama, completan su obra en español. 

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