martes, 29 de julio de 2014

ISRAEL O TERRORISMO




Por Horacio Enrique POGGI


El Estado de Israel lleva adelante una heroica lucha contra el terrorismo representado por el grupo fundamentalista Hamas que domina Gaza –luego de acceder al poder por la vía electoral-  y que está financiado por Irán. Hamas se opone a la existencia del Estado de Israel. Quiere su destrucción. Digámoslo con todas las letras: Hamas no es el pueblo palestino. Tampoco Israel busca “el genocidio” de los palestinos ni se opone a la existencia de un estado palestino. El 25% de los habitantes del Estado de Israel es palestino y la convivencia pacífica es una realidad. En Cisjordania gobierna Al Fatah y también conviven pacíficamente palestinos e israelíes. Por tanto, analicemos el conflicto teniendo en cuenta todos estos elementos que configuran una trama compleja, pero inteligible si procedemos con racionalidad y justicia.


La diplomacia populista, capillas marxistas carentes de representación popular, medios de comunicación brutos, antisemitas vergonzantes y toda una cáfila de bravucones al servicio de la hipocresía y la desinformación pontifican acerca de “la masacre del pueblo palestino” de parte de Israel ocultando la causa real del conflicto que no es otra que la barbarie terrorista de Hamas.

Lamentablemente, ante el terrorismo de Hamas el pacifismo es un error y se debe ir a fondo como hace Israel en defensa propia. Las víctimas civiles en Gaza son el resultado de las maniobras cobardes de Hamas que usa a la población civil como escudo humano. Es por eso que reducir el conflicto a una escalada bélica de Israel, que ya ha recibido más de 800 ataques con misiles desde Gaza, es poner los caballos delante del carro y tergiversar los hechos.

En Gaza no existe una guerra de Israel contra los palestinos, sino la defensa legítima de Israel frente a los terroristas de Hamas. En la medida que se oculte la verdad presenciaremos la nueva inquisición antisemita que sólo sirve para frustrar la convivencia internacional en la diversidad. Situación de la que salen beneficiados los terroristas gracias a una propaganda mentirosa que pretende colocarlos en el lugar de las víctimas cuando son ellos la causa específica del conflicto.

La inmensa mayoría de los palestinos coincide en la necesidad de convivir en paz con los israelíes. Dos estados, dos pueblos hermanados en la civilización y la concordia. En se sentido, nadie muestra mayor interés que Israel en la construcción de un estado palestino próspero que coadyuve a la estabilidad y la paz en la región cultivando la buena vecindad. Porque Israel es un Estado exitoso que hizo del desierto un vergel, un país progresista, adelantado, con desocupación insignificante. Mal que les pese a los antisemitas, en Oriente Próximo Israel es un ejemplo de empresarios emprendedores e innovación tecnológica. Sus científicos se destacan en todo. Sus aportes a la humanidad son inmejorables.

¿Cómo dudar entonces de la vocación pacífica y progresista de Israel? Nuestros hermanos mayores necesitan que los apoyemos en la lucha contra el terrorismo y no que se exhumen antiguas categorías de análisis de la que son tan propensos los revisionistas apolillados que echan mano a las teorías conspirativas y ven judíos y masones por todos lados. Los argentinos ya sabemos de qué se trata. ¿O nos hemos olvidado de los atentados terroristas de 1992 y 1994?

Israel, cuenta conmigo.

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