martes, 28 de octubre de 2014

HACIA LA ECONOMÍA COLABORATIVA




En su libro La sociedad de coste marginal cero, el ensayista Jeremy Rifkin sostiene que el paradigma capitalista va camino a su ocaso inevitable mientras se afianza la transición hacia un nuevo orden, el procomún colaborativo, que traerá una achicamiento de las desigualdades sociales y la posibilidad de asomar a una sociedad más sostenible en la primera mitad del siglo XXI. 

La nueva tesis del autor de El fin del trabajo pone el foco en la economía colaborativa, una modalidad que a mediano plazo disolverá el actual escenario de incertidumbre para consolidar un nuevo orden en el que la tecnologí­a se pondrá a disposición de la economía, los ciudadanos se transformarán en "prosumidores" -una síntesis entre productores y consumidores- y se multiplicarán las energías renovables que dejarán atrás las disputas en torno al petróleo. 

Rifkin argumenta que tras haber alcanzado su eficiencia óptima y un coste marginal igual a cero -un concepto que incorpora al título de su nuevo ensayo- el capitalismo se auto aniquila y deja de obtener beneficios: así, gradualmente entra en juego la economí­a colaborativa, impulsada por una estructura que el autor denomina el Internet de las Cosas (IdC).

"El gran éxito de la mano invisible del mercado que describí­a Adam Smith es el que provocará el propio fin del capitalismo como tal. Se ha conseguido producir a un coste marginal cero, alcanzar la máxima productividad a través de la tecnologí­a. El coste marginal es el coste de producir una unidad adicional de un bien después de haber pagado los costes fijos y cuanto más bajo es, más óptimo es el mercado", explica el ensayista.

Todavía en ciernes, el IdC combina tres estructuras integradas de forma coherente a escala global: el Internet de las comunicaciones, el Internet de la energí­a y el Internet de la logí­stica, todas ellas en sintonía con los indicadores de la tercera revolución industrial, un concepto acuñado por este profesor de la Wharton School (Universidad de Pensilvania) que postula el predominio de las energí­as renovables y las tecnologí­as de la información y la comunicación. 

Según Rifkin, tanto la primera revolución industrial -marcada por la primacía del telégrafo, el carbón y el tren- como la segunda -signada por la revolución del teléfono, el petróleo y los automóviles- transcurrieron en contextos de escasez, mientras que en esta tercera instancia se consolida una economí­a de la abundancia, alentada por el uso de energí­as renovables que generan con menos recursos una mayor eficiencia.

En La sociedad de coste marginal cero (Paidós), Rifkin postula la transición hacia una economí­a mixta que combina variables del mercado capitalista con elementos del sistema procomún colaborativo y desencadenará un nuevo paradigma económico que desencadenará una democratización de la economía mundial y una reducción de las desigualdades, entre otros efectos. 

Autor también de obras como El sueño europeo y La economía del hidrógeno, el pensador social analiza desde hace años el impacto de las nuevas tecnologí­as en la economí­a mundial y se ha posicionado como gurú y consultor de mandatarios como Angela Merkel, Francois Hollande y José Luis Rodrí­guez Zapatero.

Según Rifkin, en la sociedad de coste marginal cero, las ofertas de empleo se concentrarán cada vez más en la infraestructura social de sectores como la educación, las artes o la sanidad y habrá que aprender a regular los excesos vinculadas a la Big Data, el fenómeno que ha inundado al planeta de información a través de la multiplicación de los dispositivos y las aplicaciones. 

El autor de El fin del trabajo alerta sobre los riesgos del surgimiento de monopolios que controlen los datos -como Google o Facebook-, el avance sobre la privacidad y la multiplicación de sensores instalados en automóviles, animales, casas, autopistas y comercios.

"Mi propuesta defiende el acceso libre a todos los datos de la economí­a mundial. Soy consciente de que habrá grandes obstáculos para conseguirlo, pero de ello depende que la economí­a sea libre o esté dominada por los grandes monopolios", indica el autor.

Rifkin imagina un futuro colaborativo en el cual el transporte, las telecomunicaciones y la energí­a serán prácticamente gratuitos y en el que el IdC permitirá a los "prosumidores" controlar el consumo de electricidad de sus casas, optimizar su eficiencia energética y compartir la electricidad verde sobrante.

El ensayista vaticina que en 2020 los "prosumidores" podrán compartir sus productos impresos en 3D y transportarlos en vehículos sin conductor, eléctricos o con pilas de combustible y alimentados con energí­a renovable de coste marginal casi nulo, todo ello facilitado por la automatización del Internet del transporte y la logí­stica.

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