miércoles, 22 de octubre de 2014

LOS GAUCHOS JUDÍOS




Por María José SÁNCHEZ
(Télam)


Corren los últimos años del siglo XIX y en la Rusia de los zares cien familias judías deciden huir de las persecuciones. Tres delegados golpean puertas en París en busca de nuevos horizontes. Sólo una se abre: la República Argentina. Salen de Rusia, son acusados de estafar al ferrocarril y caen presos en Polonia, deambulan por Alemania hasta que logran abordar la tercera clase del vapor Weser, viajan hacinados y llegan al puerto de Buenos Aires.

En su travesía pagan por campos bonaerenses que jamás recibirán y quedan abandonados en una estación ferroviaria santafecina en construcción. Nueva tierra, nuevo clima, nuevo idioma; carencias, escasez, enfermedades. Padecen y se sobreponen a la muerte de 61 niños. Trabajan la tierra de sol a sol. Fundan Moisés Ville. Crean cooperativas y levantan molinos, inauguran escuelas y bibliotecas. La noticia llega al barón Hirsch y de su mano nacen nuevas colonias en varias provincias. Son los primeros judíos argentinos, los gauchos judíos.

“¿Saben las nuevas generaciones que sus abuelos, bisabuelos y tatarabuelos llegaron exhaustos y perseguidos a la Argentina, que aquí conocieron la libertad y vencieron todo tipo de adversidades, entre ellas 80 grados de amplitud térmica, idioma, lucha contra la langosta y las pestes en una Argentina que era más una lejana promesa que una realidad tangible?”, se pregunta Silvio Huberman, quien reconstruye esta historia singular y conmovedora tras una investigación de diez años.

Silvio Huberman es periodista y escritor. Fue director periodístico de Radio Continental y Canal 9. Entrevistó a veintiún jefes de Estado, entre ellos el Papa Juan Pablo II, y cubrió destinos periodísticos en Roma, Santo Domingo, Washington, Montevideo, Cartagena de Indias, París y en asambleas de la ONU en Nueva York. Editorialista de La Gaceta (Tucumán), dirigió las revistas Nuevo país, Fórmula XXI y Carreteras. Reportó para la cadena alemana Deutsche Welle desde la Argentina. Fue jurado de la beca periodística Campomar y del concurso Cola-Cola en las Artes y las Ciencias. Como docente, fue profesor titular del Círculo de la Prensa y la Universidad de Belgrano. Recibió los premios Unión Panamericana de Ingenieros, Santa Clara de Asís, San Gabriel y Sin anestesia. Publicó anteriormente Otros trece cuentos, Hasta el alba con Ulyses Petit de Murat y Crisis Now. Es nieto y bisnieto de pasajeros del Weser.

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