domingo, 29 de marzo de 2015

"EL PERONISMO NO EXISTE MÁS"




Sólo un zonzo puede creer que el peronismo tal como lo conocimos o estudiamos existe. Y no existe por lo siguiente: se cayeron los grandes relatos de totalidad que lo sustentaban. La sociedad cambió. Antes ser peronista te decía mucho. El peronista tenía una fisonomía, una manera de vincularse al mundo del trabajo característica, al mundo estatal, al recurso político. Hoy ser no tiene pregnancia. Cuando preguntabas a quién vas a votar con decir: soy peronista, alcanzaba. Ontológicamente estabas involucrado. Hoy ya no, cualquiera dice: soy peronista. Y nadie puede decirle que no lo es.

Esto ocurre porque las ideologías, los relatos históricos, cayeron, y lo que tenemos son sociedades menos colectivas, individualistas, con un severo aflojamiento de los lazos hacia el trabajo,  el mundo de la producción y hacia las relaciones sociales. ¡Andá a decirle hoy a un pibe que no estudie diseño, como quiere, y que se ponga a laburar en las máquinas de la fábrica porque el país necesita industrializarse! Imposible, o casi. En cambio, el primer peronismo daba aguinaldo, salario familiar y tantos otros elementos vinculados al mundo familiar porque lo más estable que podía existir era el mundo del trabajo, el mundo de la familia y la “Nación” como colectivo. Las clases medias se casaban para no separarse igual que los sectores populares y cuando llegabas a un trabajo era para quedarte toda la vida. Hoy la sociedad cambia de trabajo de forma permanente y ni siquiera la genitalidad define tu sexo. Sos lo que creés que sos o lo que creés que debieras ser.

El peronismo fue nacional/popular cuando en América latina se era eso. Fue resistente en la época de los golpes militares en toda América. Fue de izquierda o socialdemócrata cuando el mundo apuntaba a ese lado post revolución cubana. En los años 90 fue neoliberal. Ahora vuelve a estar en consonancia con buena parte de América Latina. Quizás antes los puntos eran más claros: había guerra fría, había norte, sur, había capitalismo, socialismo, y había grandes relatos donde te decían que el mundo iba a ser mejor por una vía o por otra.  Lo que había atrás de todo eso eran fuertes creencias en la idea de progreso y la política era el vehículo que te hacía progresar mediante una vinculación con lo ideológico.
 
Hoy abundan las explicaciones micro, pero se vino abajo la idea de totalidad que los sustentaba. Ya no se explica una sociedad, se explica un microcosmos mediante datos de la fragmentación social. Te pongo por ejemplo al votante de hoy: es conservador en lo económico, pero banca el matrimonio gay, el aborto legal y el consumo de marihuana. No se banca a la iglesia, o sí, piensa que tiene que haber justicia social pero no quiere piqueteros que le corten la calle ni docentes que le atrasen las clases al nene por una disputa salarial.
 
Ahí tenés al votante de hoy. Esa complejidad es la que habilita a que convivan los movimientos sociales, los barones del conurbano, los múltiples organismos de Derechos Humanos, los compañeros de La Cámpora, la burocracia política tradicional del peronismo, sin que entre ellos haya un vínculo patente. Pero ojo; que los peronistas sí existen y son cada vez más. La prueba está a la vista en las 10 millones de personas que ingresaron al sistema, al circuito del trabajo en los últimos doce  años mediante empleo, aguinaldo, asignación universal, subsidio, jubilaciones y una larga serie de etcéteras.

Gonzalo Unamuno. Novelista, autor de Que todo se detenga (Galerna), http://www.telam.com.ar/notas/201503/99252-el-peronismo-no-existe-mas-lo-que-existe-son-peronistas.html

No hay comentarios:

Publicar un comentario