jueves, 5 de marzo de 2015

SE NACIONALIZÓ LA FERIA DEL LIBRO


Una encuesta realizada en el marco de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires durante 2014 arrojó resultados sobre el perfil y los consumos culturales de los visitantes, que evidenció, entre otras variables, una tendencia a la nacionalización del evento porteño (16 por ciento llegó del interior del paí­s) así­ como una preponderancia de ingreso de jóvenes adultos. En los últimos años, el movimiento de visitantes procedentes de toda la Argentina se empezó a notar más por los pasillos de la feria, este fenómeno, que se sentía pero al que le faltaban datos rigurosos, parece haberse consolidado con los resultados presentados por el sondeo: el porcentaje de personas que llegó del interior se incrementó seis puntos respecto a la edición anterior.

Así­, las cifras indican una nacionalización del evento porteño y un recorrido turístico obligado, puesto que por primera vez se registra más de 16 por ciento de residentes de distintos puntos del paí­s. La pista también la da el gran porcentaje de esos mismos argentinos que visitan por primera vez la feria (crece al casi 100 por ciento en relación al total), fidelidad que decae en los años siguientes.

Sobre una muestra de 2.000 personas, la encuesta reveló además que tres de cada 10 visitantes tienen entre 18 y 29 años; en total más del 31 por ciento se estima en esa edad (en el caso del Gran Buenos Aires el número asciende a 40), mientras que por arriba del 25 y 29 por ciento, respectivamente, se mantienen los ingresantes de 30 a 44 y de 45 a 64. Sólo el 13 por ciento supera los 65 años.

Estos y otros tantos ítem curiosos y representativos sobre el perfil de los visitantes (mayores de 18 años) de la Feria en la última edición (recibió 1.200.000 personas), son algunos de los resultados más relevantes registrados en la encuesta llevada adelante por la Dirección General de Estadí­stica y Censos de la Ciudad de Buenos Aires junto a la Fundación el Libro.

La misma echó a la luz que una alta proporción de concurrentes tiene un nivel educativo elevado, aunque poco más de cuatro cada 10 posee tí­tulo universitario o terciario, en tanto que, por el contrario, solo poco más del dos por ciento tiene estudios primarios o directamente carece de instrucción. En cambio, en lo que refiere al mercado laboral, casi el 80 por ciento participa activamente.

En cuanto a la "fidelización" de los asistentes, la estadí­stica informó que la gran mayorí­a son asiduos y que a partir de la tercera visita el fenómeno se acrecienta, y como contrapartida, indicó que aquellas personas que fueron a la feria en 2013 y en 2014, algo más de la mitad lo hizo el año anterior y el 20 por ciento tres o más veces.

Los motivos de visita más elegidos por los habitúe de la feria son la compra de libros, el paseo o recreación y la participación en determinadas actividades dentro del predio, en ese orden de prioridades; números similares se registraron en 2013 que colocaban al evento como un espacio para el turismo literario cultural y la adquisición de ejemplares.

En lo que es el mayor encuentro editorial del paí­s, más del 30 por ciento dice ir principalmente por la compra de algún libro, en tanto que casi el 10 por ciento de los lectores, en cada caso, asiste con la intención de encontrar novedades y ofertas, y conseguir libros difíciles de ubicar en cualquier librerí­a de barrio.

En lo que es obtención de ejemplares, la edición 2014 no se presentó muy distinta a la del año anterior: el 75 por ciento de los que visitaron la Feria compró al menos uno, y el grupo etáreo que más lo hizo fue el 30 a 44 años, seguido por el de 45 a 64, 18 a 29 y en último lugar los mayores de 65 años, aunque de esta población más de la mitad adquirió algún título.

Y precisamente en lo que refiere al dinero invertido en estos libros hallados en la feria, la investigación revela que tres de cada 10 visitantes gastaron más de 400 pesos en la compra de libros; la mitad consumió entre 100 y 400, mientras que dos de cada 10 compró libros por una cifra superior a los 500 pesos.

Ahora bien, por fuera del evento literario, en los tres meses previos, tres cuartas partes del total de los encuestados declaró haber comprado libros en ese tiempo (la misma cantidad no consumió siquiera uno en la feria), de los cuales más del 80 por ciento lo hicieron en librerí­as a la calle.

Contra todos los pronósticos al declive de la lectura, la encuesta reflejó que solo uno de cada 20 de los visitantes declaró no haber leí­do ningún libro durante los 12 meses previos. En cambio, casi la mitad, leyó entre uno y cuatro ejemplares. Aquellos que compraron más de cinco tí­tulos en la feria son, como se espera, los de mayores í­ndices de lectura.

Los avances tecnológicos y la fuerza que están tomando los dispositivos de lectura móviles también quedaron reflejados en este sondeo, aunque sus resultados demostraron que todavía no llegaron a ser masivos: casi la cuarta parte de los entrevistados asegura leer libros en computadoras, pero apenas un 10 por ciento lo hace a través de tablet, e-reader o smartphone.

Con preferencia al papel, más o menos consumidores de libros; jóvenes, familias, jubilados, algunos mejores dotados de recursos económicos que otros, de aquí o de allá -aunque cada vez menos porteños y más argentinos- los visitantes de la Feria del Libro desmienten un temor siempre presente entre los promotores de la lectura (en la Argentina no se lee), y por el contrario invitan a doblar la apuesta y aggionarse a las generaciones venideras.

Fuente: Télam

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