jueves, 21 de mayo de 2015

MUCHO RUIDO Y POCAS NUECES


Decir que el rápido desarrollo de las redes sociales otorga a la ciudadanía un poder hasta ahora inusitado está ya más pasado que el reinado de Carolo. Y además, es mentira. El alud de información complementaria o contrapuesta en circulación es tan variado y masivo que aumenta la posibilidad de estar desinformado por exceso. Este ruido es el de todo el mundo intentando posicionarse y figurar en Internet y las redes con contenidos que carecen o bien de interés, o bien de rigor. Habitualmente, de ambas cosas. Información ensordecedoramente inútil que entorpece la localización de información realmente útil: una nueva censura por colapso propiciada por unos y alimentada por todos. Nos autoengañamos pensando que nuestra voz, intereses y acciones se oyen más y mejor merced a las redes sociales, pero solo somos un dato agregado más, decididamente anónimo en esa nueva sopa digital en la que la individualidad está diluyéndose de forma pavorosa. La información realmente útil continúa en manos de una élite, lejos no solo de una democratización real de la información, sino también de una revalorización del individuo como tal. La misma situación de toda la vida, pero en versión digital.

Hugo Gallego Sánchez
El País, 21-V-2015


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