domingo, 30 de agosto de 2015

¿QUIÉN HACE LA AGENDA?


El poder de la agenda. Política, medios y público de Natalia Aruguete (Biblos) resignifica cien años de investigaciones sobre la "agenda setting" pero desborda los contornos de la mera historización para poner en evidencia los aportes y límites de esas hipótesis como herramientas de comprensión de la realidad, noción también cuestionada.

"El libro señala un camino en la construcción de un pensamiento argentino sobre los estudios de la agenda que sea una plataforma común para los debates sostenidos desde diferentes orillas", señaló el docente y ensayista Alejandro Kaufman sobre el libro.

Es que, precisamente, Aruguete releva los estudios desarrollados sobre los efectos de los medios, no desde la formulación de la "teoría" de la "agencia setting", en 1968, sino retrotrayéndose a la idea de la "aguja hipodérmica", popularizada en la década de 1920 por el estadounidense Harold Lasswell y que postulaba "el efecto uniforme y omnipotente de la propaganda política".

El libro examina con singular profundidad la concepción sobre los "efectos cognitivos" de los medios sobre la opinión pública postulados por dos profesores estadounidenses, Maxwell McCombs y Donald Shaw, sobre la base de premisas que ya tenían anclaje en trabajos previos. Así, a partir de un estudio sobre la campaña electoral de 1968 en Chapel Hill, Carolina del Norte, se afirma la idea de que "los medios pueden no ser exitosos al decirnos qué pensar pero sí al indicarnos sobre qué pensar".

Claro que aquella premisa tuvo desarrollos y retrocesos desde entonces y en esa dinámica el libro de Aruguete ofrece su aporte más lúcido para examinar desde aquella formulación primitiva hasta el "modelo reticular" de la "agenda setting en red", que postula que los medios "transmiten la relevancia de ciertos objetos o atributos conectando información nueva con la que ya existe en la mente de la audiencia".

Aruguete, doctora en Ciencias Sociales, colaboradora de Página/12 y Le Monde Diplomatique, sostiene que "escribir sobre la agenda setting ha sido un subterfugio, una excusa para poner en evidencia ninguna teoría es tan vasta como para dar respuesta a todas las inquietudes que surgen en su aplicación como herramienta para comprender la realidad. Que no es tal, por cierto".

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