jueves, 17 de septiembre de 2015

CAMBIOS EN EDICIONES DE LA FLOR


Después de 50 años al frente de Ediciones De la Flor, el editor Daniel Divinsky se desvinculó del mítico sello que publicó a Quino, Fontanarrosa o Rodolfo Walsh y que desde 1971 dirigió junto a su socia, Kuki Miler, a raíz de "un desgaste producido por mucho tiempo de trabajo en común, disidencia en materia de decisión editorial y un deseo de preservar la empresa" como parte de su vida.

En diálogo con Télam, el hombre que fundó Ediciones De la Flor en 1966 de la mano de Jorge Álvarez, se refirió su alejamiento del sello, que desde ahora está a cargo exclusivamente de Kuki Miler, quien fue su compañera y desde 1971 socia fundamental de la empresa editorial, como "'un acto de renunciamiento', en palabras de Evita".

"Con nuestra separación personal, se modificó el contrato social -explicó el editor acerca de su ruptura amorosa y laboral con Kuki Miler-. Estoy tristísimo, aunque aliviado porque el conflicto era permanente y además porque no se pudieron publicar una cantidad de libros que he querido publicar".

En esta línea, Divinsky graficó su decisión recordando "la famosa historia de las madres disputando quién es la madre cuando Salomón pretende partir al hijo en dos: una de ellas cede, queda claro que esa es la verdadera madre del hijo. Esto no significa que la otra parte no sea también madre, sino que quise evitar un tironeo para desgajar más a una empresa que está bien y tiene una lí­nea coherente".

Con su desvinculación de De la Flor, nombre tomado de la exclamación de la desaparecida Piri­ Lugones, nieta de Leopoldo, que cuando escuchaba el proyecto decía "entonces lo que ustedes quieren es una flor de editorial", Divinsky deja en su camino un catálogo esencial que le dio orgullos como "haber sido el editor elegido por Rodolfo Walsh para sus obras y luego por sus herederos".

"Además de ser editor de Quino -apadrinó a Mafalda por 50 años-, Fontanarrosa y de tantos otros brillantes humoristas, y también de haber sido los primeros editores en Sudamerica de publicar El nombre de la Rosa del italiano Humberto Eco y de Crónicas Marcianas de Ray Bradbury", agregó sobre su prontuario uno de los hombres de mayor legado en la industria editorial de nuestro país.

Si bien no dejará el oficio que maceró con maestría y dedicación y que logró mantener alejado de la lógica voraz del mercado, -"no me voy alejar de la edición", aseguró-, Divinsky sí señaló que "dejaré de practicarla las 24 horas del dí­a".

Ocurre que en el pacto de desvinculación con la De la Flor "me comprometí a no competir con mi propio nombre, seré un editor anónimo con varios colegas amigos que ya me han ofrecido seguir eligiendo libros". Por eso, de cara al futuro del sello que fundó hace casi 50 años, Divinsky indicó: "A partir de ahora las decisiones serán íntegramente de Kuki, confió en que mantendrá la coherencia".

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