sábado, 30 de julio de 2016

REGALO


De tanto vivir en el fuego
La gramilla teje su espacio por el alambrado de púa
Donde la neblina desdibuja siluetas de un pájaro carpintero
Y las arañas esperan a una mariposa distraída.
Mañana mis lágrimas se volverán cenizas
Renacidas en mejillas de una niña de trenzas azabaches
Que corre por el potrero entre caballos y sombras de ñandubay.
Quiero ser sincero con mi pampa amarilla de invierno
Quiero regresar a la tapera imaginaria y levantar de nuevo paredes de adobe.
No, no va a ser posible seguramente el canto en aquellas oscuridades
Pero tal vez encuentre en el fondo del aljibe un libro de plata y oro 
Que jamás me regalaste.

Horacio Enrique POGGI 

miércoles, 13 de julio de 2016

LA RESTAURACIÓN POPULISTA


Algunos compañeros hablan de “movimiento nacional” como si viviéramos en la década de los 60 o 70, cuando esa categoría poseía un significado coherente porque respondía a una estrategia de poder liderada por Juan Perón. Hablar de “movimiento nacional” en 2016 es un retroceso que nos va costar caro. Mucho más caro que el gas o la electricidad después de los “tarifazos” de Macri. Quienes apelan a conceptos antiguos y sienten nostalgia por un pasado idílico, permanecen adheridos al muro de la intolerancia como musgos secos. El “movimiento nacional” para esos compañeros es una instancia superadora de la “partidocracia liberal”, es el todo en clave totalitaria que somete cualquier disidencia de las partes, en nombre de la patria o el pueblo. Después de tanto dolor y de esfuerzos -a veces inhumanos-, la democracia argentina goza de buena salud, a pesar de los cavernícolas que reivindican una forma de gobierno reñida con la tradición constitucional. Es decir, que auspician la restauración populista, haciendo la apología retroactiva de una fuerza política –el peronismo- que consiguió logros indudables, pero que el tiempo le exige actualizarse de acuerdo con lo que pasa en el país y en el mundo. Si algunos compañeros creen que actualizar el peronismo demanda negar la democracia republicana, si siguen postergando su reorganización institucional que haría de él un partido político en serio, el porvenir será oscuro para los justicialistas. Además continuaremos leyendo azorados -de vez en vez- literatura mostrenca de plumíferos militantes que durante el kirchnerismo recibieron jugosas canonjías por justificar lo injustificable.

Horacio Enrique POGGI
hepoggi@gmail.com

sábado, 2 de julio de 2016

EL GENERAL




Han transcurrido 42 años del fallecimiento del General Perón y el peronismo todavía continúa siendo una fuerza política que despierta distintas interpretaciones. Para algunos es un Movimiento. Para otros un Partido. No faltan quienes aseguran que es un partido movimientista. Y así podríamos imaginar diversos conceptos que conciten la atención de no pocos argentinos. Lo más lógico sería que a esta altura del siglo 21 el peronismo fuera un partido democrático y republicano, pero cualquier peronista dice y hace lo que le conviene profundizando la confusión de izquierda a derecha, sin olvidar un vuelo rasante por el centro. Tal vez sea el resultado de haber asumido –durante varias décadas- el relato antiliberal y de impugnar cualquier intento de actualización doctrinaria, en nombre de personalismos populistas.