miércoles, 13 de julio de 2016

LA RESTAURACIÓN POPULISTA


Algunos compañeros hablan de “movimiento nacional” como si viviéramos en la década de los 60 o 70, cuando esa categoría poseía un significado coherente porque respondía a una estrategia de poder liderada por Juan Perón. Hablar de “movimiento nacional” en 2016 es un retroceso que nos va costar caro. Mucho más caro que el gas o la electricidad después de los “tarifazos” de Macri. Quienes apelan a conceptos antiguos y sienten nostalgia por un pasado idílico, permanecen adheridos al muro de la intolerancia como musgos secos. El “movimiento nacional” para esos compañeros es una instancia superadora de la “partidocracia liberal”, es el todo en clave totalitaria que somete cualquier disidencia de las partes, en nombre de la patria o el pueblo. Después de tanto dolor y de esfuerzos -a veces inhumanos-, la democracia argentina goza de buena salud, a pesar de los cavernícolas que reivindican una forma de gobierno reñida con la tradición constitucional. Es decir, que auspician la restauración populista, haciendo la apología retroactiva de una fuerza política –el peronismo- que consiguió logros indudables, pero que el tiempo le exige actualizarse de acuerdo con lo que pasa en el país y en el mundo. Si algunos compañeros creen que actualizar el peronismo demanda negar la democracia republicana, si siguen postergando su reorganización institucional que haría de él un partido político en serio, el porvenir será oscuro para los justicialistas. Además continuaremos leyendo azorados -de vez en vez- literatura mostrenca de plumíferos militantes que durante el kirchnerismo recibieron jugosas canonjías por justificar lo injustificable.

Horacio Enrique POGGI
hepoggi@gmail.com

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