sábado, 20 de agosto de 2016

PENSANDO A MACRI COMO BATMAN


Alejandro Rozitchner dice que "este Gobierno tiene un rumbo muy claro: ha hecho unmontón de cosas porque es como Batman y va a seguir haciendo un montón de cosasporque todo va a salir bien". La comparación con el superhéroe no es casual. Uno de los principales enemigos de Batman es el Pingüino, a quien el hombre murciélago logra vencer por demolición. En nuestra política criolla cualquier alusión al ave marina nos remite inexorablemente al kirchnerismo. Planteado así el tema, Rozitchner recurre a una alegoría acertada –en su lógica discursiva- para dar a entender que Macri volverá a vencer a sus opositores alistados en el sector más impopular del peronismo.


A Macri le conviene colocarse en el lugar de Batman. Perspicacia política no le falta, más allá de su intento de aumentar las tarifas -a cualquier costo- sin escuchar a nadie. ¿Le falló su conciencia o se trató de la instalación adrede de un debate necesario? ¿Pagar un elevado costo político por el debate energético, le conviene que se haya dado en términos tan desproporcionados? ¿O saldrá indemne del laberinto tarifario con audiencias públicas incluidas?

La respuesta a esos interrogantes, seguramente, las tiene la sociedad civil que mira atónita el caradurismo de algunos protagonistas, que pontifican sin haber hecho ninguna autocrítica. Ellos son –en gran parte- responsables de este presente cargado de incertidumbre, y no se reconciliarán con la sociedad civil mientras perseveren en el error.

¿Acaso el kirchnerismo estima conveniente insistir con la postura nihilista de “cuanto peor, mejor”? ¿Qué sentido tiene ese objetivo luego de que José López expresara que sus bolsos repletos de dólares provienen de la política? Solo alguien que vive de ficciones puede subestimar el daño que esa declaración le ha ocasionado a la oposición. Porque otra vez vuelve a instalarse “la política como negocio”, que en vez de solucionar, profundiza la crisis de representación en la Argentina.

Por su parte, el oficialismo acató sin protestar el fallo de la Corte Suprema que frena el tarifazo. Un signo republicano de esta índole merece realzarse en medio de un elenco político acostumbrado a los fuegos artificiales de los cultores de la teoría conspirativa y a la crítica fácil, cuyo único objetivo es imponer titulares en los medios. La respuesta de Macri al fallo de la Corte fue un timbreo nacional, salió a la calle, puso la cara. Y limpió de un plumazo al responsable de la Aduana por presuntos actos de corrupción. Dos hechos realistas que apuntan a fortalecer su relación directa con la sociedad civil. Sin dudas, otra forma de hacer política. Inédita. Afuera de la baticueva. 

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