miércoles, 7 de septiembre de 2016

LA SEGUNDA RENOVACIÓN PERONISTA



A 29 años del triunfo electoral de Antonio Cafiero, un variopinto grupo de peronistas se dio cita ayer en un hotel céntrico de la Capital Federal para celebrar la fecha, homenajear al estadista fallecido y, de paso, instalar la necesidad de una "segunda renovación" interna en el partido fundado por Perón. La intención es acertada, pero habrá que dilucidar los métodos y las ideas que se adopten para llevarla a la práctica, porque algunas figuras que estuvieron presentes, en vez de ayudar, conspiran contra tan loable propósito. ¿Qué aporte renovador pueden hacer Gildo Insfrán, Omar Viviani, Omar Plaini, Daniel Scioli, por ejemplo? ¿El mismo aporte que hace el bisoño nieto Santiago Cafiero, quien identifica al kirchnerismo con el peronismo, y llama a una cruzada contra "el gobierno hambreador y ajustador de Macri"?

Antonio Cafiero podía darse el lujo de festejar sus cumpleaños invitando a personalidades de distintos sectores políticos. Era su estilo pluralista de vivir la política y de respetar a propios y extraños. En 1985 lideró la Renovación Peronista convocando a dirigentes representativos y dejó fuera del PJ a la patota de Herminio Iglesias y a sus secuaces  que amenazaban con atomizar al peronismo hasta convertirlo en una fuerza insignificante situada en los suburbios del sistema democrático. Su compromiso democrático le costó la Presidencia de la Nación. Para Cafiero era insostenible un peronismo incapaz de defender y reivindicar la Democracia, aunque en la Casa Rosada estuviera el radical Raúl Alfonsín. Este gesto debería profundizarse por quienes apuestan a la Segunda Renovación. ¿O ganarán los que piensan que a Macri habría que expulsarlo del sillón de Rivadavia más temprano que tarde? Es el "enemigo". Y al enemigo, ni justicia. Falta el cinco por uno y cartón lleno. Si el relato kirchnerista atrasaba, este discurso antimacrista anda arañando las paredes de las cavernas.

Otro punto ignorado, aunque mencionado en el homenaje, es la postergada autocrítica. Los peronistas tendremos que definir qué hacer con los horrores y errores cometidos en la pasada década. Sería conveniente refrescar la memoria. Antonio Cafiero caracterizaba al menemismo como "la etapa más controversial del PJ". ¿Igual caracterización le cabría a la etapa hegemonizada por la cáfila santucreña? ¿O fue más controversial que el menemismo? Ambas décadas fueron apoyadas por el PJ...

Renovar integrando a los que llevaron al país al fracaso económico-social y al peronismo a la derrota electoral más contundente de su historia, es el debate  por antonomasia. Sin este debate cualquier apuesta a la unidad partidaria terminará en una ensalada rusa, en un repudio de la sociedad civil que aguarda expectante la resolución del liderazgo justicialista. 

El reciente informe de la UCA sobre la situación de la infancia en la Argentina es ilustrativo y les vendría de perlas a los oradores peronistas que hacen de la diatriba a Macri un ejercicio retórico cargado de nostalgia camporista:

"El contexto macroeconómico argentino a fines de 2015 se caracteriza por un elevado déficit fiscal, una economía con indicadores claros de estancamiento, falta de inversiones, escasa capacidad de crear nuevos empleos e inflación creciente, además de una situación de indigencia económica sostenida y contenida a través de los programas de transferencia de ingresos y políticas de subsidios".

Es tiempo de renovación, sin dudas. Pero ¿con quién y para qué? Final abierto.

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