viernes, 27 de abril de 2018

EL MEJOR MOMENTO POLÍTICO DE MACRI



“Para ser justicialista, en este cambio de época, hay que sostener ocho años de Macri, el único que puede liquidar el populismo del PJ. Por eso apoyamos a Macri”. Este razonamiento realista habita en los peronistas que defienden el sistema de partidos y la República. Y que a pesar del descrédito de la política, afirman el pensamiento de raigambre constitucional que sentencia: “los partidos políticos son instituciones fundamentales del sistema democrático”.

Aunque disguste a los antiperonistas el Partido Justicialista es necesario y aunque despierte la ira de Durán Barba y de los apóstoles de la pospolítica, la democracia requiere de un andamiaje institucional para su protección, postulación y desarrollo. Y ese andamiaje se conforma de diversos sectores organizados que aportan su experiencia al poder con la legitimidad de la sociedad civil. El PJ nació del poder, es un partido del poder y aunque su dirigencia aún permanezca enmarañada, continuará ejerciendo influencia, sea para gobernar provincias o municipios, sea para mantenerse en una posición expectante ante cualquier desmadre de la gobernabilidad.

El manejo de los tiempos en política es vital. Ni apresurados ni retardatarios. La oposición justicialista racional ha creído conveniente iniciar el desgaste final de Macri teniendo en cuenta que el efecto propagandístico del aumento de tarifas programado de acuerdo con las indicaciones de la Corte Suprema, les puede sumar votos. Es discutible. El periodismo salido de las cavernas ayuda a la causa del desgaste final. Sabemos de la facilidad con que la valiente muchachada mediática se embandera con el bien común cuando escasean las pautas publicitarias. ¿Conseguirá el PJ suplantar a Cambiemos en las preferencias populares? El dinamismo del electorado, la compleja composición del pluralismo contemporáneo, la inexistencia de homogeneidades sociológicas, conlleva a la constante reconfiguración de los discursos y de los métodos de persuasión.

¿A quién aspira a representar el PJ? ¿A los sectores medios que históricamente le fueron esquivos? ¿A los desencantados con Macri? ¿A los trabajadores registrados? ¿A los desocupados?

No se observa una propuesta holística, es decir, una estrategia de poder que contenga los numerosos intereses en juego. Pensar en una sola política es suicida, porque excluye a los demás segmentos. ¿A qué espacio de la juventud le habla el PJ, por ejemplo? Sobran los interrogantes a los que se pretenden responder con herramientas informáticas. ¡Y es correcto! Pero las herramientas demandan contenidos. El mal que aqueja al PJ es el populismo.  Y para que un partido (¡basta de hablar de movimiento!) recupere la mayoría perdida, hacen falta una estrategia republicana y dirigentes consustanciados con esa estrategia. Porque sin estos requisitos, el consultor político quedaría recluido al onanismo intelectual. A la próxima derrota.

La avalancha de noticias negativas en los últimos seis meses -amplificada por el círculo rojo- ha abierto un hueco en la fortaleza de Cambiemos y hacia él avanzan los opositores para la toma del poder. Todos contra Macri, que cae en las encuestas al ritmo de varios aciertos de gestión opacados por la negatividad noticiosa. Siete trimestres consecutivos de crecimiento económico. Vuela la construcción. En febrero aumentó la producción industrial de las Pymes por octavo mes consecutivo.  Diez mil familias por mes abandonan su condición de inquilinos para convertirse en propietarios de su vivienda. Bajan la pobreza y la inflación… Estos logros traen un arrastre de 2017 donde también aumentaron las tarifas de los servicios públicos y la inflación fue del 25%.

¿A quién le habla la oposición cuando plantea el diluvio universal?

Voces anticuadas retoman un planteo de 2015: a Macri le falta política. El paralogismo pretende adquirir veracidad sosteniéndose en que los errores dinamitan los aciertos y la comunicación del gobierno es pésima, entonces la sociedad se desencanta con Macri y se pasa a la oposición. Una cosa es que se enojen vastos sectores sociales y, otra, que se pasen a la oposición. Ninguna prueba científica avala las predicciones catastrofistas.  

En este contexto de crisis ideológica, la oposición justicialista racional ha considerado apropiado acompañar en el Congreso iniciativas duras para congraciarse con los desencantados. Pero, cuidado, los enojos suelen ser circunstanciales. No existen enojos permanentes en democracia. Macri es un presidente distinto. Analizarlo con la lógica histórica induce a error. A situaciones distintas, estrategias distintas. Las redes sociales replican actitudes, ideas, utopías. Reflejan la realidad de la diversidad de segmentos que integran nuestra sociedad. Tampoco son homogéneas. Nada es homogéneo. La sociedad del conocimiento es la sociedad pluralista que estamos viviendo. Entenderlo es el primer paso que debe dar cualquier líder o partido político que desee convertirse en una alternativa competitiva.

 Mauricio Macri atraviesa por el peor momento, según el círculo rojo. Sin embargo, su entusiasmo equilibrado y su perseverancia en el esfuerzo transmiten lo contrario. Tiene razones de sobra para manifestarse exitoso y ganador. La Argentina recuperó su inserción internacional y avanza con decisión soberana por un camino plagado de espinas, pero también de oportunidades de crecimiento con justicia social.

Miremos toda la película y nos vamos a dar cuenta de que este es el mejor momento político del Presidente Macri.

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