domingo, 19 de julio de 2020

Gobierno de unidad nacional



Los operadores del Círculo Rojo han instalado que la grieta es una consecuencia de los extremos políticos personalizados en Cristina Kirchner y Mauricio Macri. Nada más alejado de la realidad. Macri representa el centro federal, liberal y republicano. Colocarlo a la misma altura de la jefa populista es un absurdo. Todas las acciones de la expresidente apuntan a cerrar las causas judiciales que le quitan el sueño, mientras que MM despliega una estrategia basada sobre la defensa de los valores de la democracia que sintetiza Juntos por Cambio, una coalición legislativa organizada y unida por encima de cualquier factor disolvente de la institucionalidad. Hoy por hoy JxC se erige como la fuerza política más eficiente para frenar a la antidemocracia. Pero el Círculo Rojo está empeñado en anular los liderazgos tanto de CFK como de MM. Un dislate propio de enajenados. Para sostener a Alberto Fernández algunos iluminados con faroles pergeñan un gobierno de unidad nacional incorporando a figuras “potables” de JxC. Esta maniobra puede esconder el veneno letal de la división opositora. Sergio Massa –desde la perspicacia- reivindica a un sector de la oposición (ala dialoguista), pero comete la imprudencia de creer que es el momento ideal para apartar a varios dirigentes de MM. El documento Unidos en la diversidad fue una firme convocatoria al diálogo y al diseño de un plan de salvataje poscuarentena. Lo firmaron justicialistas y numerosas personalidades, además de los jefes partidarios de JxC.  Sin dudas, viene una etapa indescifrable. La cuarentena más larga del mundo destruyó 300.000 puestos de trabajo en blanco y provocó el cierre de miles de pymes. Los pronósticos económicos se reparten entre quienes son optimistas y estiman una reactivación regular a corto plazo, y los que anuncian una catástrofe peor que la de 2001. Hemos quedado ante una nueva disyuntiva histórica. Así las cosas, es poco convincente un gobierno de unidad nacional. Suena a trampa, a albertismo oportunista, a mezclar la hacienda. Con un Presidente averiado por sus constantes contradicciones que dan vergüenza ajena, con el fuego amigo que lo debilita peligrosamente, con la pasividad de un gabinete comiteril que solo se ocupa de linchar por los medios a MM, el panorama global de la Argentina nos recomienda prudencia y firmeza. El populismo y la República definen el futuro en este presente en ruinas. Una línea moral los separa. Por eso no habrá que dudar cuando tengamos que agarrar la bandera celeste y blanca y salir a las calles de la Patria…

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