sábado, 11 de julio de 2020

Odio sin medida ni clemencia


Se desató una guerra semántica. El significado de la palabra odio pasa a ocupar el sitio que en la sensiblería vulgar ocupa "amor". En algunos sectores sociales se observa una hiperinflación de amor. "Hola mi amor", "sos mi amor", "te quiero mi amor"... A los chicos se les enseña a decir "te amo, abuela", o expresiones por el estilo. Lo concreto es que la palabra amor está más devaluada que el peso. El populismo gobernante se ha propuesto hegemonizar la administration del odio. La oposición odia, Macri odia, la derecha odia. Esta costumbre de colgarle el sambenito del odio a los grupos antiperonistas viene de lejos. En el primer peronismo los adversarios eran los odiadores porque -según la propaganda peronista- no querían que los cabecitas negras anduvieran por la calle Florida o veranearan en Mar del Plata. Vamos a disentir con esa mirada cargada de resentimiento clasista de uno y otro bando. Jauretche escribió Los profetas del odio, para anatemizar a la clase media colonizada, según él. Es decir, para degradar y ridiculizar a quienes aspiran a vivir mejor sin comulgar con el populista estatista, dueño de la palabra pueblo. El ascenso de la chabacanería al poder y su rechazo no es una cuestión de amor u odio. Es sentido común. Endiosar a los de abajo y condenar a los de arriba es una típica maniobra discursiva del populismo que hace de la demagogia su relato preferido para persuadir idiotas. Lo correcto es manifestar un prudente repudio a cualquier relato hipócrita que trata de blindar las tropelías delictivas de los corruptos. La guerra semántica está declarada y en ella nos hemos involucrado porque somos ciudadanos y no esclavos planeros ni alienados ideológicos. Bienvenido, entonces, el odio sin medida ni clemencia a los corruptos, a la impunidad y a la antidemocracia. Porque ahí radica la única grieta válida, la moral, que también celebramos. ¿O vamos a caer en la trampa de cerrar la grieta política para que nunca rindan cuentas ante la Justicia los saqueadores y destructores de la Argentina?       

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